La regla 10/20/30 suena a restricción, pero en la práctica es una forma de obligarte a averiguar qué quieres decir de verdad. Diez diapositivas, veinte minutos, letra grande: en la pantalla solo queda lo esencial. Aquí tienes de dónde sale cada número, dónde funciona la regla, dónde no y qué otras reglas sobre diapositivas conviene conocer.
De dónde viene la regla
La regla es de Guy Kawasaki, inversor de capital riesgo y antiguo jefe evangelista de Apple. La publicó en su blog el 30 de diciembre de 2005: The 10/20/30 Rule of PowerPoint. El detonante fueron los cientos de pitches de startups que tuvo que escuchar: largos, cargados de texto y leídos directamente de las diapositivas.
La regla en sí es breve: una presentación tiene diez diapositivas, no dura más de veinte minutos y no usa ninguna letra de menos de treinta puntos. Kawasaki añade que no es solo para inversores: sirve para cualquier presentación que deba terminar en un acuerdo, ya sea una venta, una alianza o una ronda de financiación.
10 diapositivas
El razonamiento de Kawasaki es sencillo: la gente no puede asimilar más de unas diez ideas en una reunión. Y si necesitas más de diez diapositivas para explicar tu negocio, dice, probablemente todavía no tienes un negocio.
Para un pitch, enumera diez temas: el problema, tu solución, el modelo de negocio, la tecnología que lo hace posible, marketing y ventas, la competencia, el equipo, las proyecciones y los hitos, la situación actual y el calendario, y un resumen con una llamada a la acción. Explicamos esta estructura con detalle en la guía sobre cómo hacer un pitch deck.
Con cualquier otro tema, el diez funciona igual: escribe las ideas que tu público debe llevarse. Si hay más de diez, algunas son detalles, y los detalles van a un anexo o a un documento que compartes después de la reunión.
20 minutos
Las reuniones se suelen reservar para una hora. Pero parte de ese tiempo se va en preparar la pantalla, alguien llega tarde, alguien se va antes. Kawasaki recomienda que tu exposición quepa en veinte minutos para que los cuarenta restantes sean para el debate: ahí es donde de verdad se cierran los acuerdos.
En la práctica, esto significa ensayar en voz alta con un cronómetro. Si te pasas, recorta ideas, no velocidad al hablar. Prepara respuestas para las preguntas que sabes que llegarán; puedes tenerlas en diapositivas de reserva después del cierre.
30 puntos
La letra pequeña casi siempre significa mucho texto, y mucho texto tienta al ponente a leerlo. El público lee más rápido de lo que tú hablas, se te adelanta y dejáis de ir al mismo paso. Kawasaki ve dos motivos para usar letra pequeña: el ponente no conoce lo bastante bien el material o cree que más texto convence más.
Treinta puntos te obligan a dejar en la diapositiva solo lo principal y a explicar el resto con tu voz. Si ese número te parece demasiado dogmático, Kawasaki ofrece una alternativa: toma la edad de la persona de más edad del público y divídela entre dos.
Como referencia: la diapositiva panorámica estándar de PowerPoint mide 13,33 × 7,5 pulgadas, es decir, 540 puntos de alto. Una letra de 30 puntos ocupa más o menos la dieciochoava parte de esa altura, así que en una diapositiva así no cabe mucho texto.
Cuándo no funciona la regla
- La presentación se lee sin ti. Un informe o una propuesta que se envía por enlace tiene que explicarse solo: más texto por diapositiva y letra más pequeña que en un escenario. Lo que importa más es que cada diapositiva lleve una idea; mira nuestra guía sobre cómo presentar un informe de resultados.
- Una clase o una conferencia. Una clase dura más de veinte minutos y tiene más diapositivas. La atención se mantiene cambiando de actividad —explicación, ejemplo, pregunta— más que limitando las diapositivas. Mira la guía sobre presentaciones para clase.
- Una charla hecha de imágenes. Una charla en un congreso puede tener cuarenta diapositivas si cada una lleva una sola foto o una sola frase. Ahí el límite es el tiempo, no el número de diapositivas.
- Datos complejos. Las tablas y la metodología no se llevan bien con las diapositivas. En su ensayo «The Cognitive Style of PowerPoint» (2003), Edward Tufte sostenía que el formato de diapositivas trocea el razonamiento en viñetas y estorba el análisis serio (edwardtufte.com). Para los detalles funciona mejor un documento que se reparte después de la charla.
Otras reglas para buenas diapositivas
No más de seis palabras por diapositiva. En «Really Bad PowerPoint» (primero un libro electrónico y, desde 2007, una entrada de su blog), Seth Godin va aún más lejos: seis palabras, sin excepciones. La base de su enfoque es que las diapositivas refuercen lo que dices en lugar de repetirlo. Propone poner los detalles en un documento aparte y repartirlo después de la charla, no antes: si no, la gente lo lee en lugar de escuchar.
Afirmación y evidencia. Para charlas científicas y técnicas, Michael Alley, de Penn State, propone el enfoque afirmación-evidencia: el título de la diapositiva no es un tema, sino un mensaje completo en una frase, y debajo va la evidencia visual —una imagen, un gráfico o un esquema— en lugar de una lista de viñetas. «Resultados» no le dice nada al público; «La nueva aleación soporta el doble de carga», sí.
Una idea por diapositiva. Es lo que tienen en común todas las reglas: si una diapositiva lleva dos ideas, el público recuerda una, y no necesariamente la buena.
| Regla | Qué limita | Dónde ayuda más |
|---|---|---|
| 10/20/30, Guy Kawasaki | Número de diapositivas, tiempo, tamaño de letra | Pitches, ventas, negociaciones |
| Seis palabras, Seth Godin | Texto en la diapositiva | Charlas en las que hablas tú |
| Afirmación-evidencia, Michael Alley | Formato del título y de la evidencia | Charlas científicas y técnicas |
| Un documento para los detalles, Edward Tufte | Datos en las diapositivas | Informes, análisis, metodología |
Cómo hacerlo en JamPres
El primer paso de creación tiene «Extensión»: déjalo en «Auto» o fija exactamente 10 diapositivas con los botones «Menos diapositivas» y «Más diapositivas». Puedes ajustar el esquema antes de crear las diapositivas: quitar un punto, reescribirlo, arrastrar puntos a otro orden. Para un pitch, elige «Pitch» en «Para qué es»: este propósito plantea una idea por diapositiva, con letra grande.
La plantilla fija el tamaño de letra. Cuando hay más texto del que cabe en el espacio de una diapositiva, la letra se reduce: tómalo como una señal para recortar. La pestaña «IA» del editor tiene «Acortar»: el modelo recorta el texto de la diapositiva, y un solo deshacer lo recupera. Lo que vayas a decir en voz alta, ponlo en «Notas del ponente», en el panel de la diapositiva: no se incluyen en la publicación.
Los veinte minutos se comprueban en un ensayo: «Presentar», en la página de la presentación, abre las diapositivas a pantalla completa. Y si envías la presentación por enlace, «Analítica» muestra el tiempo medio y hasta dónde se leyó, desde el plan Base.
Pega tu texto y fija 10 diapositivas: verás qué ideas se quedan.
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